¿Ves allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color oro. Cuando me hayas domesticado, ¡Será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de tí. Y amaré el ruido del viento en el trigo...