El caballero dijo:
- Si no intento entender a Julieta, ¿cómo puedo aprender a amarla?
-Porque se trata justo de lo contrario- respondió Merlín con dulzura-. No podréis entender a Julieta de verdad antes de amarla incondicionalmente.- El caballero abrió la boca para expresar su confusión, pero Merlín lo detuvo con una mano levantada y una dulce sonrisa. Prosigió-: si intentáis amar a Julieta comprendiéndola antes, buscaréis motivos racionales para explicaros por qué piensa como piensa y por qué actúa como actúa, e incluso por qué siente lo que siente. En otras palabras, siempre que seáis capaz de encontrar una razón que podáis entender, podréis aceptar su comportamiento.
A medida que el caballero iba entendiando lo de la comprensión, fue asintiendo con la cabeza.
- Sin embargo, habrá momentos en los que no encontrarás una razón que os satisfaga, y entonces no sólo la amaréis, sino que estaréis tremendamente molesto con ella- prosiguió Merlín. El caballero asintió de nuevo. Había experimentado muchos de esos momentos-.Por consiguiente- dijo Merlín-, vuestro amor por Julieta depende de que sus actos, sus ideas y sus sentimientos satisfagan las razones que vuestra mente os exige. Cuando amas a alguien con la razón, el amor no puede ser constante. Cuando amas a alguien con el corazón, el amor siempre está ahí, como lo está la comprensión.
El caballero se sentía abrumado:
-¿Cuánto timepo me llevara hacer eso?- preguntó.
Merlín se echó a reir:
-¿No disponeís del resto de vuestra vida?
-Sí, pero pienso que intentar amar a Julieta a cada momento me la acortará- contestó el caballero.
Merlín volvió a reir.
- Daos cuenta que habéis dicho «pienso». Cuando no penséis, cuando tan sólo améis, ya no volveréis a «intentar» comprender o amar; simplemente lo haréis. Desde ese momento, ya no pensaréis más en vos mismo como una persona inteligente o buena, generosa y amorosa. Sencillamente.. lo seréis.
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